martes, 22 de mayo de 2012

Mil novecientos ochenta y nueva

Hemos abandonado las palabras
en lo alto del muro viejo del dolor,
las habéis cambiado por las armas
que vosotros mismos tuvisteis que fabricar.
Habéis adoptado una posición defensiva
que ataque nuestro miedo desde arriba.

Cae la soledad,
caen los gritos que nos separaban,
se rompen los abrazos dados a medias,
y aparece el futuro entre dos mitades
que ya son pasado.

"Dos jóvenes celebran la caída del muro de Berlín". Luis Magán,  
El PAÍS

domingo, 6 de mayo de 2012

II (Nada)

A menudo se vacían los sueños
por los recuerdos imborrables
por las ilusiones que permanecen en silencio
por el miedo a que el invierno
no traiga nieve bajo el brazo.

Entonces, culpable, permanezco en vela
por el tiempo que ya ha escapado
como huyó el mes de abril
que firmó nuestro poemario
hablando de dos.

                                          Mis disculpas a mí misma si utilizo el plural.

"porque usted es una novelista de  novela sin asunto,
como se es poeta de poema  sin asunto"
J.R. Jiménez a Carmen Laforet

miércoles, 25 de abril de 2012

I

Árboles de huesos verdes que vertebran en invierno
gusanos de tronco inviolable que mudan con el dolor
paisaje de visión interminable,
adiós a lo manejable.

lunes, 2 de abril de 2012

Estrofa de una ilusa (Hecho palabra)

Vendé al amor para no herirme
y he regalado mis ojos
por unas cuantas sonrisas.
Ahora, voy a hacerme daño,
mi ceguera tiene tu nombre.
Al fin y al cabo,
no me vino bien prevenirme
contra tus hipotéticos tequieros.

domingo, 4 de marzo de 2012

Comunicación poco casual


Vocean sin gritos
el silencio casual
y los secretos descubiertos
en forma de susurros nocturnos.

La comunicación cavernícola
se ha hecho dolor,
se ha mudado sin su voluntad
y a cuenta de bajo coste.

Bordean un habla
las respuestas
y los chillidos
de los sueños sin ruido.

martes, 28 de febrero de 2012

Pesimismo neutral

Bajo un cielo que mira hacia arriba
me juego la suerte a cara o cruz,
me apuesto la esperanza (y la pierdo)
en medio del temporal sin solución.

La sonrisa se ha ido rodando
por la parte de atrás
y en la carretera han cerrado el paso
(para recuperarla).

Bajo un cielo que no deja sitio a los ángeles,
(no) volamos,
(no) hay tú ni yo,
no hay sabor (ni) síntesis.

El atardecer deja huellas de sinceridad,
al igual que una muralla inalcanzable
o que una mentira mal dicha.
El atardecer continúa

(sin) camino que le quite la ventaja
(sin) pisadas
que le lleven la contraria.
Los mirlos siguen escondidos en lo más alto de su voz

como la amapola recién marchita
que ya no tiene quien la escuche
que florece, todavía, cabizbaja,
(in)capaz de distinguir lo cierto de lo (in)cierto.

En este atardecer que ya huele a oscuridad
he optado por simularme incrédula
y (no) aceptar los sueños que un día (me) conseguiste,
castillo de espejismo.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Otro día en la trinchera

El pueblo amanece encapotado
lleno de borrones de tinta indeleble.
El frío roba a las casas
la poca cobertura de felicidad
que aún se guarda para el verano con esperanza.

En algún lugar, no muy lejos de aquí
las nuevas bombas acaban por romper el cielo.
Mientras el trayecto espera
a que el puzle se recomponga
con algo menos de miedo.

El pueblo anochece sin salud
y con tiritas bajo las conciencias.
El sueño no deja dormir a los soñadores
que luchan por un aire perdido
ya sin armas, ya sin alma.

Nos queda despertar y que no se fabriquen armas, que no se fabriquen bombas, que no exista la violencia como tal. Nos queda la esperanza. Nos queda que el número de asesinados y de asesinos se reduzca a cero.